PÁGINAS
viernes, 22 de diciembre de 2023
Astrónomo digitalizado
lunes, 9 de octubre de 2023
La sombra
Anastasio y
Pirolo se encontraban perdidos en un desierto. Después de caminar durante
horas, ya casi amaneciendo, se toparon con un tronco grueso sin ramas, que en
algún momento perteneció a un gran árbol. Cuando despuntó el primer rayo de
sol, el tronco comenzó a extender una larga y ancha sombra, tanto, como el
grosor de los cuerpos de cada uno de ellos; y, de una vez, los hombres se
refugiaron de la inclemencia de los rayos solares a medida que la transparente
mañana avanzaba. ¡Estaban felices!
A medida que se
acercaba el mediodía, la sombra se fue acortando y, en toda su extensión, no
cabían Anastasio y Pirolo para refugiarse del calor. Empezaron las disputas por
el espacio, porque uno de ellos, supuestamente, había llegado primero a la base
del tronco. Sol, que se encontraba presenciando todo desde arriba, se dijo para
sus adentros: “como hoy me toca colocar el “mediodía cenital” en este lugar,
entonces los dejaré sin sombra”. Y en un santiamén la sombra desapareció por
completo. Anastasio y Pirolo no superaban el desconcierto.
Sin embargo,
poco a poco, la sombra empezó a aparecer de nuevo y a extenderse sobre el
candente suelo del desierto. Empujones iban, trancazos sonaban, palabras
saltaban por los cuatro vientos; los dos hombres reanudaron la disputa por la
sombra. El sol seguía inclemente, se sentía achicharrando la piel de los
infortunados.
Luna, que estaba
de paso por ese lugar y que también estaba presenciando la riña, se conmovió
tanto que se propuso ayudarlos. Se fue arrimando poquito a poco delante de Sol
hasta que lo tapó por completo. ¡Se hizo de noche! Pero Sol no estuvo de
acuerdo con aquella acción maternal de Luna y se fue apartando hasta que
apareció de nuevo la luz intensa mientras la sombra se alargaba, pero tan
despacio, que los dos no cabían en ella.
A sabiendas del
comienzo de la tarde y que el sol se aplacaría, sin embargo, siguieron con la
disputa. Cada uno pensaba que sí se apropiaba del tronco, durante los días
venideros disfrutaría de aquella solidaria sombra hasta que alguien lo
rescatara.
Tierra, que
sentía sus estrepitosas pisadas desde hacía rato y el estruendoso berrinche,
también se conmovió; pero, se quedó pensativa un rato y luego decidió
ralentizar su paso para que el inclemente sol de la tarde los siguiera
castigando un poco más, y pudieran entrar en razón. Aquellos hombres jamás
habían presenciado la llegada de un atardecer con tanta lentitud que, por
primera vez, se miraron fijamente a los ojos y enmudecieron de estupor. A
medida que la sombra se alargaba sobre el suelo del desierto, se iban
acomodando. Pero estaban tan exhaustos, que ya no tenían fuerza para seguir con
la trifulca. Tanto era el cansancio, que se quedaron del todo rendidos.
Tierra los
contempló con tristeza y se propuso continuar con la lección; en un dos por
tres aligeró sus pasos, el día desapareció y apareció de nuevo. El par de
hombres aun cansados al extremo, no entendían lo que estaba sucediendo. Con el
nuevo día, un destello de conciencia hizo aparición en uno y se dijo: “es hora
de compartir para seguir viviendo".
domingo, 26 de marzo de 2023
La sombra del mediodía cenital
Cosas del cometa verde
Dedicado al C/2022 E3
¿Por qué en los cometas
cae nieve al revés?
Cometa, ¿cómo tu aliento
se convierte en colas?
Alguien me dijo que querías
competir con el pavo real.
¿Es verdad que tus colas
las usas para volar por el fondo cósmico?
Las cometas de mi barrio
tienen colas iónicas que titilan en el cielo.
¿Por qué no te quedas en
el cielo permanentemente, cometa?
Cometa, sí la cola se te
cae, ¿darás vueltas, vueltas y más vueltas en el fondo del oscuro cielo sin
parar?
¿Será que los cometas
sudan cuando se acercan al Sol?
El cometa se refresca
del calor solar con la cola abanicada de polvo.
¿Franco, anoche
amarraste bien la cola del cometa? ¿Seguro? ¡Mira qué se le puede soltar!
El cometa está usando su
máscara verdosa de carnaval.
Sí el hilo del cometa se
revienta, ¿lo arrastrará el viento solar por el infinito Universo?
¿Cierto que tu cola
ensortijada te la peina el magnetismo solar?
¿Qué secretos de los
inicios cósmicos esconden tus entrañas?
C/2022 E3, anoche te vi
guiñándole un ojo a Aldebarán.
¿Por qué viniste
precisamente en diciembre, cometa?
Lleva saludos a las
familias Kuiper y Oort.
Cometa, ¡vuelve!
Mérida, 26 de enero de 2023
Momoyes de Llano del Hato
Casi siempre han estado
ahí, impávidas. Imponentes pincelan desde lejos el perfil ondulante de las
cumbres andinas. Presentes en cada despuntar titilante de Sirio y Aldebarán por
el borde de la sierra, en cada reflejo de luna, en cada orto del Sol. Cuentan
los paisanos que sus largas cabelleras tendidas y ensortijadas se sumergían en
las noches estrelladas de la Vía Láctea. Sus hebras las heredaron el Halley, el
Encke y el Kohoutek en cada paso de perihelio; y C/2022 E3 sustrajo los últimos
hilos verdes que hoy lo engalanan. La geometría les dio forma de cabezas
rapadas. Los destellos de Zuhé las visten de blanco ostra y los fulgores de
Chía de blanco marfil. Cuenta también un famoso astrónomo que poseen ojo de
cíclope 20/20 para adentrarse en las profundidades del inmensurable Universo; qué
así se asoman por los inicios de los tiempos y extraen sus recónditos secretos.
Las crónicas de la historia del mundo las recogen sus parpadeos trasnochados en
nítidos cielos de veranos. No duermen, vigilan, están atentas a las luces de la
noche. En cada albor del día despliegan sus parpados ajetreados y contabilizan
lo obtenido.
Son como momoyes tecnológicos vigilantes de las urbes
planetarias, estelares y galácticas. Nada del alto y profundo cielo les es
extraño, todo les interesa. Están atentas. De noche juegan con el frío cielo
estrellado mientras la densa niebla las invisibilizan en las penumbras; y entonan
agudas melodías intermitentes al compás de las ventiscas de las tinieblas. Al
amanecer, se entretienen con las largas sombras tendidas sobre el montículo que
las sustentan.
Es el cuarteto astronómico más grande del país, cada una con su
función específica. Todas escrudiñan en la rosa de los cuatro vientos
significados de lejanos eventos de la oscura cúpula. Extraen de cada cuerpo
parpadeante, de cada objeto errante, de los fugaces igualmente, de los
redondeles fulgurantes, de los prístinos viajeros de largas colas ionizadas y
polvorientas, de los difusos blanquecinos, los códigos escondidos en sus
señales primigenias. Y plasman en coloridas imágenes sus cualidades y
estructuras. De esta manera nos entregan los grandes secretos del Cosmos.
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